Pandemia, tiempos para el cambio y la reflexión

 

Cuando algo forma parte de lo cotidiano dejamos de valorarlo hasta que nos falta. Esto se puede aplicar tanto en lo profesional, como en lo personal y sentimental.

 

Son tiempos extraños, son tiempos anómalos y son tiempos también para la reflexión. Cada estado en su momento. Ahora es un período de recogimiento -por no decir confinamiento ya que esta palabra últimamente me tiene hastiada- Quizá así aprendamos a valorar más lo que tenemos en lugar de sentir esa constante insatisfacción buscando lo que NO tenemos.

 

Es un buen momento para los cambios. Desconectar el botón de “piloto automático”. Cuando algo forma parte de lo cotidiano dejamos de darle valor hasta que un día nos falta.Un paseo rutinario, una conversación amena con un compañero de trabajo, o una simple quedada en un restaurante, se han convertido en las últimas horas en grandes anhelos inaccesibles limitados por la cuarentena impuesta por el estado de alarma que atravesamos.

 

Quizá esta situación marque un punto de inflexión en nuestras vidas. De vez en cuando viene bien parar, desconectar del ritmo frenético de la sociedad actual y de nuestras ajetreadas agendas para conectar más con uno mismo, reflexionar y valorar esos verdaderos momentos de felicidad a los que antes no prestábamos la suficiente atención.

 

Porque con las adversidades se crece. Aunque también es cierto que solemos olvidar rápido -a veces demasiado- y, por suerte o por desgracia, todo volverá a su estado “natural”.

 

Piénsalo…

*Versión en inglés del texto disponible en Medium: https://medium.com/@spicazol/pandemic-a-time-for-change-ea72346ef46a